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sábado, 9 de abril de 2011

La Fiebre De La Chatarra

«Existen dos tipos de mercados: el de los materiales férricos y el de los no férricos. Cada uno presenta unas características concretas», nos explica. Todas los materiales que llegan a la chatarrería de Mariam son sometidos a la prueba del imán. Mediante esta prueba se descubre que materiales contienen en su aleación un porcentaje de hierro y cuales no. Aquellos objetos que son atraídos por la fuerza magnética se clasifican como férricos mientras que no los que no lo son pasan al grupo de no férricos.

«Dependiendo de la cantidad de hierro que contengan, los materiales férricos se clasifican en varias categorías». Chatarra de recorte, chatarra de oxicorte, chatarra cizallada, chatarra de primera? una amplia clasificación que posee, dependiendo del negocio, hasta diez grupos. En ninguno de ellos el precio supera los 0,25 euros por kilo. «Es estos momentos los precios de compra que manejamos para estos materiales oscila entre los 0,16 euros que pagamos por el kilo de viruta de hierro y los 0,25 por kilo que alcanza el precio de la chatarra de recorte», explica. Recoger mil kilos de chatarra de recorte y transportarlos hasta una chatarrería tiene como beneficio 250 euros.

Sin embargo, este dato contrasta con 4,60 euros que puede llegar a pagarse por un kilo de cobre, o los más de 3 euros a los que se paga el bronce. Mientras el precio de compra y venta de los materiales férricos esta definido, en gran medida, por el precio que alcance la chatarra de importación, el precio del cobre, el bronce y el resto de materiales no férricos viene marcado directamente por las cotizaciones de estos materiales en las bolsas internacionales. «La situación del cobre la marcan Chile, que es el mayor productor y China, en donde la demanda es mayor», dice la empresaria.

El constante aumento de precio que este material ha experimentado en el último lustro causa una especie de fiebre entre los chatarreros ambulantes, que han convertido el cobre en su principal objetivo. Una tonelada de este material se paga entre hasta a 4.800 euros dependiendo de la calidad. La fiebre del cobre provoca que algunos recurran a métodos poco lícitos para obtener este material. El robo de cables y pletina de cobre se ha disparado. «Es imposible detectar que cobre es robado y cual no lo es».

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